ECONOMíA Y EMPRESAS | Chery, Zoomlion y Lovol

Los tractores chinos ganan terreno en Argentina y cambian el mapa de la maquinaria agrícola

Los equipos importados ya representan el 28,4% de los tractores vendidos en el país y China incrementó con fuerza su participación en distintos segmentos de potencia. Marcas como Chery, Zoomlion y Lovol amplían sus redes comerciales, mientras aparecen proyectos de ensamblado local y alianzas con empresas argentinas.

Los tractores chinos ganan terreno en Argentina

Los tractores chinos ganan terreno en Argentina

Hace 8 horas.

El mercado argentino de maquinaria agrícola atraviesa una etapa de contracción, pero en medio de esa caída hay un movimiento que está modificando la competencia: los fabricantes chinos ganan espacio en el negocio de los tractores.

Durante los primeros siete meses de 2026 ingresaron al país tractores por unos US$ 139 millones y las unidades importadas alcanzaron el 28,4% de las ventas durante el primer semestre, frente al 16,3% registrado en igual período de 2025, según datos relevados por Forbes Argentina.

El avance ocurre mientras el mercado general se achica. Entre enero y junio se comercializaron 2.404 tractores, un 26,6% menos que durante el mismo período del año anterior. La combinación resulta significativa: se venden menos tractores, pero una proporción cada vez mayor corresponde a equipos importados.

China acelera en distintos segmentos

El cambio se observa con especial claridad cuando se analiza el origen de los tractores importados.

En los equipos de 18 a menos de 37 kW, la participación china dentro de las importaciones pasó del 37% en 2023 al 72% en 2026. En los tractores de entre 75 y 130 kW, el salto fue del 29% al 66%.

También hubo un fuerte crecimiento en otras categorías: China pasó de representar el 7% al 58% de las importaciones en tractores de menos de 18 kW, mientras que en los equipos de más de 130 kW avanzó del 5% al 17%.

La ecuación tiene un componente evidente: el precio. La oferta asiática permite acceder a tractores de distintas potencias con valores que, en determinados casos, quedan considerablemente por debajo de los de marcas tradicionales.

De vender tractores a construir una red

La estrategia de las empresas chinas no se limita a colocar máquinas en el mercado argentino. Uno de los principales desafíos para cualquier marca nueva es garantizar repuestos, servicio técnico, concesionarios y respaldo posventa.

En ese terreno también se observa una expansión.

Lovol, por ejemplo, opera en el país a través de TBDL, que cuenta con más de 55 concesionarios oficiales en 15 provincias, además de una estructura destinada a la provisión de repuestos y servicios.

Zoomlion, por su parte, comercializa una línea de tractores que llega hasta los 230 HP y proyecta avanzar hacia el ensamblado de tractores en Argentina, con la posibilidad de sumar posteriormente otros equipos agrícolas.

Chery también amplió su oferta local y ya participa en distintos segmentos de potencia, con modelos que van desde tractores compactos hasta equipos de mayor capacidad.

El fenómeno, por lo tanto, empieza a exceder la tradicional lógica de importar una máquina y venderla. Las compañías buscan construir una presencia permanente en el territorio.

La industria local también empieza a asociarse con China

Uno de los cambios más interesantes aparece en los proyectos que combinan capital y desarrollo argentino con fabricación china.

El caso de Bull Tractores, impulsado por el Grupo Terranova —integrado por empresarios de Grupo GR, Indecar y Mandrile & Aguirre—, muestra ese nuevo esquema.

La propuesta combina desarrollo y dirección técnica argentina, fabricación en China y ensamblado final en el país. La gama contempla tractores de entre 50 y 300 HP.

El modelo permite aprovechar la escala industrial y los costos de producción asiáticos, pero mantener en Argentina parte de la adaptación de los equipos, el ensamblado, la comercialización y la atención al productor.

Es una fórmula que puede ganar relevancia en un mercado donde el costo de la maquinaria se convirtió en una variable cada vez más determinante para decidir una renovación.

El desafío ya no es solamente el precio

La ventaja inicial de las marcas chinas está vinculada al valor de los equipos, pero el verdadero desafío será convertir esa diferencia de precio en una presencia sostenida en el mercado argentino.

Para el productor, además del costo de compra aparecen otras variables: financiación, disponibilidad de repuestos, servicio técnico, concesionarios y valor de reventa.

Este último punto ya genera preocupación dentro de la industria.

Desde la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA) advierten que el ingreso de tractores chinos también ejerce presión sobre el precio de los equipos usados de marcas tradicionales.

La consecuencia puede extenderse a toda la cadena: si un tractor nuevo modifica la referencia de precios, también puede cambiar el valor de las máquinas usadas que los productores utilizan como parte de una futura renovación.

Una competencia que aparece en el peor momento del mercado

El avance asiático llega cuando los fabricantes argentinos enfrentan una demanda más débil y una menor actividad comercial.

Según los datos citados por Forbes Argentina, entre enero y junio se vendieron 2.404 tractores, con una caída interanual del 26,6%. A esto se suma una reducción de las ventas generales de maquinaria agrícola.

En este escenario, cada punto de participación que ganan los equipos importados adquiere mayor relevancia para los fabricantes locales.

La Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores (AFAT), además, estima que unas 3.000 máquinas importadas por año, principalmente de origen asiático, no quedan registradas en las estadísticas de patentamientos. Esa situación dificulta dimensionar con precisión el tamaño real de la competencia importada.

El desembarco chino también se hizo visible en Expoagro 2026, donde participaron por primera vez siete empresas provenientes de China que llegaron en busca de clientes, distribuidores y oportunidades comerciales. La presencia incluyó no solamente fabricantes de tractores, sino también compañías vinculadas con repuestos, componentes y otros insumos.

Una nueva etapa para el mercado de tractores

El cambio que atraviesa la maquinaria agrícola argentina tiene entonces varias caras: más tractores chinos, precios competitivos, nuevas redes de concesionarios, disponibilidad de repuestos, proyectos de ensamblado y alianzas con empresas nacionales.

Para las marcas tradicionales, el desafío ya no se limita a competir contra una máquina importada. La competencia empieza a incluir estructuras comerciales y productivas que buscan instalarse de manera permanente en Argentina.

Y para el productor, la aparición de una oferta más amplia abre un escenario distinto, en el que el precio de compra será importante, pero también lo serán el respaldo técnico, la disponibilidad de repuestos y el valor que conserve la máquina después de varios años de uso.

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