Aunque el fenómeno climático aún está en desarrollo, el INTA ya puso en marcha un plan de acción junto a productores, municipios e instituciones para reducir riesgos y preparar al sector agropecuario frente a un verano que podría estar marcado por lluvias intensas.
El INTA comenzó a desplegar una estrategia preventiva para fortalecer la capacidad de respuesta del sector agropecuario frente a la posible llegada del fenómeno El Niño, que según los modelos climáticos internacionales presenta una probabilidad creciente de desarrollarse con intensidad moderada a fuerte durante el próximo verano.
Desde la Estación Experimental Agropecuaria Corrientes, el organismo trabaja junto con gobiernos locales, instituciones académicas y organizaciones de productores en una serie de acciones destinadas a anticipar escenarios climáticos, minimizar pérdidas y mejorar la planificación.
La directora de la EEA Corrientes, Silvina Esparza, destacó que la información y la planificación son las principales herramientas para enfrentar la incertidumbre climática, y remarcó que el INTA dispone de sistemas que permiten evaluar riesgos y tomar decisiones con anticipación.
Los especialistas señalaron que, si bien El Niño todavía se encuentra en formación, las lluvias más importantes podrían comenzar a registrarse durante el verano, por lo que los próximos meses serán clave para preparar los sistemas productivos.
En ese sentido, la ingeniera agrónoma Carolina Fernández López explicó que las proyecciones internacionales muestran una mayor probabilidad de ocurrencia del fenómeno, aunque insistió en la necesidad de seguir la evolución de los pronósticos y comenzar desde ahora con las estrategias de adaptación.
Como parte del plan, el INTA desarrolla capacitaciones, reuniones de coordinación y asistencia técnica para acompañar a los productores en la toma de decisiones.
Entre las herramientas disponibles se destaca el Sistema de Análisis Espacial de Parcelas Ganaderas, una plataforma que permite estimar qué superficie de un establecimiento podría quedar bajo agua según distintos escenarios climáticos, facilitando la planificación de la actividad.
Además, técnicos del organismo llevan adelante charlas en distintos municipios, impulsadas junto a organizaciones rurales, para brindar recomendaciones específicas sobre cómo prepararse ante un posible incremento de las precipitaciones.
Otra de las acciones en marcha es la conformación de comités de crisis en las zonas más vulnerables. En Ituzaingó, por ejemplo, el INTA trabaja de manera coordinada con Defensa Civil y los municipios, además de iniciar relevamientos en las islas para actualizar información y fortalecer los protocolos de respuesta.
Desde el organismo destacaron que la articulación entre instituciones permitirá proteger la producción, reducir el impacto de eventos extremos y mejorar la capacidad de respuesta de las comunidades rurales.
Con este esquema de trabajo, el INTA busca que el campo llegue mejor preparado ante un escenario climático que, de confirmarse las proyecciones, podría representar uno de los principales desafíos para la próxima campaña agrícola y ganadera.
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