Fue detenido en Lanús y trasladado a Pergamino para ser indagado. Está acusado de formar parte de una red criminal que robó más de 110 millones de pesos con un virus bancario. El caso, de alcance internacional, sigue bajo investigación.
La justicia de Pergamino avanza en una de las causas más complejas de los últimos años: la denominada “Operación Copacabana”, que investiga a una organización criminal transnacional dedicada a cometer estafas bancarias mediante la instalación del virus Grandoreiro, un troyano que actúa mientras las víctimas acceden a sus cuentas de home banking.
Este sábado, en la sede local de la Dirección de Cibercrimen, fue indagado un hombre que permanecía prófugo y fue capturado en Lanús tras varios meses de búsqueda. Según fuentes judiciales, integra la célula argentina de una banda con base en Brasil, liderada por un ciudadano que operaba desde un departamento en Copacabana.
El detenido fue trasladado a Pergamino pero se negó a declarar, haciendo uso de su derecho constitucional. La audiencia fue encabezada por José María Cifuentes, director de Cibercrimen, en el marco de una investigación que ya lleva más de dos años bajo la conducción del fiscal Nelson Mastorchio.
Según se pudo reconstruir, la célula local era liderada por un joven oriundo de Mariano H. Alfonzo, quien, junto a su hermano, organizaba los ataques desde su casa, valiéndose de conocimientos técnicos avanzados. La maniobra consistía en infectar equipos con el virus Grandoreiro, capturar claves bancarias y vaciar cuentas en menos de 20 minutos, para luego convertir el dinero en criptomonedas que eran enviadas al cabecilla brasileño.
La red habría robado más de 110 millones de pesos, afectando a decenas de víctimas en distintas provincias. Al menos once personas han sido identificadas como miembros de la célula local, de los cuales tres ya están detenidos, y otros permanecen bajo vigilancia. Dos de los principales acusados enfrentan prisión preventiva por Asociación Ilícita y Defraudación Informática reiterada, delitos que prevén penas de hasta diez años de cárcel.
Además, fuentes a las que accedió este medio indicaron que, en las últimas semanas, comerciantes de Pergamino denunciaron vaciamiento total de sus cuentas bancarias, lo que activó una ronda de consultas judiciales con entidades bancarias para analizar fallas en la seguridad y trazabilidad de las operaciones.
La causa sigue abierta y no se descartan nuevas detenciones en los próximos días. Los investigadores continúan con allanamientos, análisis de dispositivos electrónicos y rastreos de criptomonedas.
Grandoreiro es un virus bancario altamente sofisticado, diseñado para robar credenciales y vaciar cuentas bancarias. Se propaga principalmente mediante dos técnicas:
Cuando la persona abre el archivo o hace clic en el enlace, el virus se instala en segundo plano en su dispositivo. Permanece oculto hasta que detecta que se accede a un sitio de home banking real.
Una vez activado, Grandoreiro puede:
Capturar lo que escribís en el teclado (usuarios, claves, tokens).
Mostrar pantallas falsas que imitan el sitio del banco.
Tomar el control de la cuenta y hacer transferencias o convertir el dinero en criptomonedas, lo que dificulta su rastreo.