El Papa Francisco declara oficialmente santa a María Antonia de San José de Paz y Figueroa, conocida como Mama Antula, en una emotiva ceremonia en la Basílica de San Pedro.
La histórica "celebración eucarística con rito de canonización" tuvo lugar en la Basílica de San Pedro, donde el presidente Javier Milei y cientos de peregrinos se unieron para presenciar el momento trascendental. En una emotiva ceremonia, el Papa Francisco proclamó a Mama Antula como santa, destacándola como "un modelo de fervor y audacia apostólica".
En su homilía, el pontífice elogió el incansable trabajo de Mama Antula, quien recorrió miles de kilómetros para llevar el mensaje de fe y justicia a los más necesitados. Asimismo, señaló la importancia de su labor en la promoción de una "vida digna" para los pobres, enfatizando la necesidad de combatir la indiferencia y el egoísmo que afligen a la sociedad.
La canonización de Mama Antula se basó en un milagro atribuido a su intercesión: la inexplicable recuperación de Claudio Perusini, quien superó una grave enfermedad gracias a su intervención divina. Este acontecimiento, avalado por la Santa Sede, allanó el camino para su elevación a los altares.
Con este acto, Mama Antula se convierte en la primera santa argentina de la historia, un hito que llena de orgullo a la nación. Su legado de entrega y servicio a los demás perdurará como inspiración para las generaciones futuras.
Desde su nacimiento en 1730 en Villa Silípica, actual provincia de Santiago del Estero, Mama Antula se entregó a la vida religiosa. A los 15 años, se consagró a la oración y al apostolado, acompañando a los jesuitas en la evangelización de los pueblos originarios santiagueños. Conocida como "Mama Antula", enseñaba a leer, escribir y técnicas agrícolas.
Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, Mama Antula inició su misión de difundir los ejercicios espirituales, recorriendo las provincias argentinas y organizando retiros espirituales. A pesar de las adversidades y la oposición de autoridades eclesiásticas y políticas, persistió en su labor.
En 1795, fundó la Santa Casa de Ejercicios Espirituales en Buenos Aires, un lugar dedicado a la práctica espiritual basada en la espiritualidad de san Ignacio de Loyola. Mama Antula falleció en 1799, dejando un legado de fe y servicio. Hoy, su obra y devoción la han llevado a ser reconocida como santa por la Iglesia Católica.
Foto: AFP