Pese al crecimiento del comercio electrónico, la venta de juguetes cayó 5,2% y expuso la fragilidad del consumo familiar.
La industria del juguete esperaba un repunte en su fecha más fuerte del año, pero la realidad fue otra: las ventas por el Día del Niño registraron una caída del 5,2% interanual, según un relevamiento de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ).
La entidad atribuyó el retroceso a una serie de causas combinadas: el frío intenso, el feriado del viernes 15 y la debilidad del canal físico, que aún concentra el 76% de las operaciones. A esto se sumó la pérdida de peso de las promociones bancarias, que cubrieron apenas el 70% de las compras frente al histórico 90%, limitadas por las altas tasas de interés y el endeudamiento de las familias.
El comercio electrónico avanzó un 30%, logrando representar el 24% del total de ventas. Sin embargo, todavía no compensa la retracción global. Los costos de publicidad, comisiones en plataformas y las exigencias logísticas frenan su expansión: “El 81% de los consumidores abandona el carrito si no encuentra la opción de entrega deseada”, advirtió la CAIJ.
El consumo se inclinó hacia opciones más accesibles. Los juguetes de primera infancia (0 a 3 años) crecieron un 0,5% y representaron casi un tercio del mercado. También tuvieron números positivos las masas de modelar y slime, los juegos de mesa y rompecabezas, y los bloques de construcción, que en conjunto superaron el 30% de las ventas.
En contraste, varias categorías tradicionales sufrieron caídas pronunciadas: pelotas (-7,2%), muñecas y bebotes (-9,3%), figuras de acción (-19,4%), cocinas y estaciones de juego (-29%), rodados (-28,5%) y juguetes a radio control (-42,4%).
El ticket promedio también reflejó la diferencia de bolsillos: $13.000 en jugueterías de cercanía, contra $38.000 en grandes cadenas, donde el 90% de los productos son importados.