Un proyecto en Diputados bonaerenses apunta a ordenar el uso de drones en la producción agropecuaria. La iniciativa busca más control, eficiencia y menor impacto ambiental.
El avance de la tecnología en el campo sumó un nuevo capítulo legislativo. El diputado bonaerense Carlos Puglelli presentó un proyecto para regular el uso de drones en la producción agropecuaria, con el objetivo de cubrir un vacío normativo y establecer reglas claras en una actividad en pleno crecimiento.
La iniciativa propone crear un marco regulatorio integral para las aeronaves piloteadas a distancia (RPA), utilizadas cada vez más en tareas como aplicación de fitosanitarios, monitoreo de cultivos, siembra y fertilización. El foco está puesto en garantizar seguridad operativa, eficiencia productiva y responsabilidad ambiental.
Uno de los puntos centrales es la creación de un Registro Provincial de Operadores de Drones Agropecuarios, donde deberán inscribirse tanto personas como empresas que utilicen esta tecnología. Además, se establecen definiciones clave como operador, piloto remoto y sistemas RPA, sentando las bases para una regulación más precisa.
El proyecto también designa al Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense, conducido por Javier Rodríguez, como autoridad de aplicación, con facultades para fijar requisitos técnicos, controles y programas de capacitación.
En relación con la aplicación de productos, la propuesta exige el cumplimiento de la receta agronómica obligatoria, emitida por profesionales matriculados, y el respeto de la Ley Provincial N°10.699, que regula el uso de fitosanitarios. Además, se deberán cumplir las disposiciones de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) en materia de seguridad aérea.
Según el legislador, la normativa actual resulta insuficiente para abordar las particularidades del uso de drones en el agro, ya que no contempla aspectos clave como la capacitación de operadores o los mecanismos de control específicos.
Desde los fundamentos, Puglelli destacó que los drones permiten optimizar el uso de insumos, mejorar la toma de decisiones agronómicas y reducir el impacto ambiental, consolidándose como herramientas clave en la transformación del sector.
Como antecedente, mencionó el caso de Córdoba, que ya avanzó con su propia regulación, y advirtió que la provincia de Buenos Aires —principal motor agroproductivo del país— no puede quedar rezagada.
La iniciativa busca, en definitiva, ordenar el crecimiento de esta tecnología, impulsar la innovación y fortalecer la competitividad del agro argentino en un contexto cada vez más exigente.